Reina Puabi

La reina Puabi de Ur fue una de las mujeres más poderosas de la antigua Mesopotamia. Vivió aproximadamente entre el 2600 y el 2500 a.C., durante el periodo Dinástico Arcaico IIIA, cuando el territorio de Sumer estaba dividido en diferentes ciudades-Estado independientes.

Aunque algunas publicaciones la presentan como una reina acadia, Puabi vivió antes de la fundación del Imperio acadio de Sargón. Su verdadero origen continúa siendo desconocido, pero su nombre parece proceder de una lengua semítica, probablemente el acadio.

Puabi adquirió fama tras el descubrimiento de su extraordinaria tumba en el Cementerio Real de Ur. La riqueza de su ajuar funerario y el título inscrito en su sello cilíndrico demuestran que ocupó una posición excepcional dentro de la sociedad sumeria.

¿Quién fue la reina Puabi?

Reina Puabi
Recreación artística de la reina Puabi de Ur, representada con un elaborado tocado y joyas inspirados en los objetos hallados en su tumba del Cementerio Real de Ur. Puabi vivió durante el período Dinástico Arcaico III, hacia mediados del III milenio a.C.

Sabemos muy poco sobre la vida de Puabi. Su nombre no aparece en la Lista Real Sumeria ni en las inscripciones históricas conocidas de otros gobernantes de Ur. Casi toda la información disponible procede de su tumba y de los objetos depositados junto a su cuerpo.

Puabi murió probablemente alrededor de los cuarenta años. Fue enterrada con un ceremonial reservado a los miembros más importantes de la corte, acompañada por joyas, recipientes de metales preciosos, objetos personales y asistentes destinados a servirla en el reino de Ereshkigal, reina del inframundo.

¿Puabi era una reina sumeria o acadia?

Puabi fue una reina de Ur, una ciudad perteneciente al mundo cultural sumerio. Sin embargo, su nombre, leído actualmente como Pu-abi o Pu-abum, parece ser semítico y podría significar «Palabra del Padre».

Esto ha llevado a describirla como una reina acadia o semítica, pero su nombre no demuestra necesariamente su procedencia étnica. Además, Puabi vivió aproximadamente dos siglos antes de que Sargón de Acad fundara el Imperio acadio.

Por tanto, la forma históricamente más precisa de identificarla es reina Puabi de Ur o reina sumeria Puabi, indicando que posiblemente tenía un nombre de origen acadio.

¿Gobernó Puabi por derecho propio?

Reina Acadia Puabi
La reina Puabi contemplando un sello cilíndrico de lapislázuli. Entre los objetos de su tumba se encontraron sellos con su nombre y el título sumerio ereš, testimonio excepcional de su elevada posición en la sociedad de Ur.

Uno de los objetos encontrados junto a Puabi fue un sello cilíndrico de lapislázuli que contenía su nombre y el título ereš, traducido habitualmente como «reina». En publicaciones antiguas este título también aparece transcrito como nin, término que podía significar «señora».

Lo verdaderamente excepcional es que la inscripción no menciona a ningún marido, padre o rey. Las mujeres de la élite mesopotámica solían aparecer identificadas mediante su relación con un hombre, como «esposa de» o «hija de».

Esta ausencia permite plantear que Puabi pudo ejercer la autoridad por derecho propio. Sin embargo, no demuestra de manera concluyente que gobernara Ur en solitario. También pudo ser una reina consorte, una reina viuda o una mujer que combinara funciones políticas y religiosas.

Por ello, Puabi debe considerarse una de las primeras mujeres conocidas que ostentaron un título real en Mesopotamia, pero no puede afirmarse con seguridad que fuera la primera mujer que gobernó la región.

La tumba de la reina Puabi

La tumba de Puabi, catalogada como PG 800, fue descubierta en 1928 por el arqueólogo británico Leonard Woolley. La excavación formaba parte de una expedición conjunta del Museo Británico y el Museo de la Universidad de Pensilvania.

La sepultura se encontraba dentro del Cementerio Real de Ur, situado en la actual Tell el-Muqayyar, al sur de Irak. Woolley excavó alrededor de 1.800 enterramientos y clasificó dieciséis como tumbas reales debido a su arquitectura, riqueza y presencia de asistentes humanos.

El descubrimiento de la tumba PG 800

La cámara funeraria de Puabi fue una de las pocas tumbas reales de Ur que permanecieron prácticamente intactas. Estaba construida con piedra y cubierta por una bóveda de ladrillos. El cuerpo de la reina descansaba boca arriba sobre un lecho de madera.

Alrededor de ella se encontraron recipientes de oro, plata, piedra y cerámica, además de objetos cosméticos y adornos personales. La posición de las joyas permitió a los arqueólogos reconstruir parte de su vestimenta, aunque los tejidos originales se habían descompuesto.

Junto a Puabi también aparecieron restos de asistentes que debían acompañarla y continuar sirviéndola en el mundo de los muertos según las creencias sumerias.

Los sellos cilíndricos de Puabi

Cerca del hombro derecho de la reina aparecieron tres sellos cilíndricos sujetos originalmente a alfileres de su vestimenta. Uno de ellos contenía la inscripción con su nombre y título: «Puabi, la reina».

Los sellos estaban elaborados en lapislázuli y mostraban escenas de banquetes, con personajes sentados, sirvientes y participantes que comían y bebían. Estas representaciones reflejan la importancia de los banquetes ceremoniales entre las élites de la antigua Mesopotamia.

No obstante, no puede asegurarse que la mujer representada en estas escenas sea la propia Puabi.

El tesoro de la reina Puabi

Joyas Reina Puabi
El extraordinario ajuar funerario de la reina Puabi refleja la riqueza y el prestigio de la élite de Ur durante el III milenio a. C. Oro, lapislázuli y cornalina formaban parte de sus elaborados adornos personales, junto con sellos cilíndricos y valiosos recipientes depositados en su tumba.

El tesoro de Puabi constituye uno de los conjuntos funerarios más espectaculares descubiertos en Mesopotamia. Sus joyas muestran el dominio alcanzado por los artesanos sumerios en el trabajo del oro y de las piedras semipreciosas.

También revelan la existencia de extensas rutas comerciales. El lapislázuli procedía probablemente de Afganistán, mientras que la cornalina y otros materiales llegaban desde regiones situadas a gran distancia de Sumer.

El tocado y las joyas de Puabi

La cabeza de Puabi estaba cubierta por un elaborado tocado compuesto por hojas y flores de oro, cuentas de lapislázuli y cornalina, largas cintas de oro y un gran peine coronado por rosetas.

La reina también llevaba:

  • Grandes pendientes de oro con forma de media luna.
  • Collares y gargantillas de oro y piedras preciosas.
  • Un manto formado por miles de cuentas de lapislázuli y cornalina.
  • Brazaletes, cinturones y adornos para el cabello.
  • Diez anillos de oro distribuidos entre sus dedos.

El conjunto de cuentas y adornos que cubría la parte superior de su cuerpo pesaba aproximadamente 3,5 kilogramos. El tocado completo pudo alcanzar unos 2,5 kilogramos.

El ajuar funerario de Puabi

Además de sus joyas, la cámara contenía copas y recipientes de oro, plata y electro, una pajita de oro para beber, utensilios cosméticos y diferentes objetos de uso personal.

En el pozo funerario relacionado tradicionalmente con su tumba se encontraron instrumentos musicales, un gran cofre con artículos de aseo y un trineo de madera tirado por dos bueyes. El vehículo estaba decorado con cabezas de leona de plata.

No había caballos ni leones vivos enterrados con la reina. Las cabezas de leona eran elementos decorativos y los animales de tiro eran bueyes.

También debe diferenciarse este ajuar de la célebre lira con cabeza de toro barbado encontrada en la tumba PG 789, situada junto a la de Puabi. Aunque ambos descubrimientos aparecen frecuentemente relacionados, aquella lira no procedía de la cámara funeraria de la reina.

El pozo funerario y los acompañantes de Puabi

Cámara Funeraria Reina Puabi
La cámara funeraria de la reina Puabi en el Cementerio Real de Ur contenía un extraordinario ajuar compuesto por joyas de oro, lapislázuli y cornalina, recipientes, sellos y otros objetos de prestigio destinados a acompañarla en la muerte.

Sobre la cámara de Puabi se encontró un espacio con los restos de veintiún asistentes, en su mayoría mujeres, además de músicos, guardianes, conductores y cuidadores de los animales.

Woolley interpretó este lugar como el pozo funerario de la reina. Sin embargo, su posición sobre la cámara ha provocado dudas entre los arqueólogos. No puede asegurarse completamente que todos estos individuos y objetos pertenecieran al entierro de Puabi.

Por esta razón, tampoco es correcto afirmar que la reina fue enterrada con cincuenta y dos servidores. Esa cifra parece mezclar los restos procedentes de diferentes tumbas y pozos funerarios del Cementerio Real de Ur.

¿Fueron sacrificados los sirvientes de Puabi?

Leonard Woolley pensó inicialmente que los acompañantes habían bebido veneno voluntariamente antes de ocupar sus lugares en la tumba. Esta reconstrucción se basaba principalmente en la disposición ordenada de los cuerpos y en la presencia de recipientes para beber.

Décadas después, las tomografías realizadas sobre dos cráneos conservados del Cementerio Real revelaron traumatismos producidos por un instrumento contundente y puntiagudo. Los investigadores también encontraron indicios de que los cuerpos pudieron ser tratados para retrasar su descomposición antes del entierro.

Sin embargo, los cráneos analizados procedían de las tumbas PG 789 y PG 1237, no de la tumba PG 800 de Puabi. El estudio demuestra que hubo muertes violentas dentro de los rituales funerarios reales de Ur, pero no permite saber exactamente cómo murieron todos los acompañantes atribuidos a la reina.

Tampoco sabemos si participaron voluntariamente. La propia causa de la muerte de Puabi continúa siendo desconocida.

Ur y las ciudades-Estado de Sumer

En tiempos de la reina Puabi no existía una capital permanente de toda Sumer. La región estaba formada por ciudades-Estado como Ur, Uruk, Lagash, Kish, Umma, Eridu y Nippur, que poseían sus propias autoridades, templos y territorios. Nippur también desempeñaba una función religiosa fundamental porque albergaba el principal santuario de Enlil, dios sumerio de la autoridad y la realeza.

Estas ciudades podían establecer alianzas, comerciar o enfrentarse por el control de tierras, canales y rutas comerciales. Algunos gobernantes consiguieron dominar temporalmente varias ciudades, pero Sumer todavía no constituía un Estado unificado.

Ur fue una de las ciudades más ricas e influyentes del sur de Mesopotamia y el principal centro de culto de Nanna, dios sumerio de la Luna. Contaba con templos, talleres, mercados, canales, edificios administrativos y una sociedad organizada alrededor del palacio y de las instituciones religiosas.

La extraordinaria riqueza de la tumba de Puabi refleja tanto el poder de la élite de Ur como sus conexiones comerciales con otras regiones del Próximo Oriente y Asia Central.

La importancia histórica de la reina Puabi

Reina Puabi
La reina Puabi ejerciendo su autoridad en Ur, rodeada de escribas y funcionarios que presentan tablillas de arcilla. Su tumba y el título ereš reflejan la extraordinaria posición que alcanzó esta mujer en la sociedad mesopotámica.

Puabi es una figura fundamental para comprender la posición de las mujeres dentro de las élites de la antigua Mesopotamia. Su sello, su título y la ausencia de una referencia a un marido sugieren que poseyó una autoridad propia poco habitual.

Su tumba también ofrece información excepcional sobre la artesanía, el comercio, la música, los banquetes, la vestimenta y las creencias funerarias de la civilización sumeria.

No podemos asegurar que Puabi gobernara Ur en solitario ni que fuera la primera reina de Mesopotamia. Aun así, fue una de las mujeres más poderosas y mejor documentadas del tercer milenio a. C. Su nombre ha sobrevivido gracias a uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes realizados en el antiguo territorio de Sumer.

Referencias

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